Afiliada a la Checa

Tenía 27 años, un trabajo estable y un novio formal, sueco, muy alto, me sacaba por lo menos 30 centímetros y 2 clases sociales. En la oficina de la hidroeléctrica mis compañeras se casaban, se reproducían y a cada evento, me sugerían que me uniese a ellas, me animaban a consolidar una familia, a tener un churumbel al que vaticinaban los ojos verdes, casi blancos y el pelo rubio de su padre futurible. Yo sonreía pensando en que, si por un descuido, mi estirpe no acabase en mí, lo más probable es que mi piel oscura, mi pelo negro, devorasen de un sólo mordisco todos esos genes recesivos de querubín prerrafaelita.
Cuando nos conocimos, aquel black block, que era alto y rubio como la cerveza, venido en un barco de nombre extranjero, su brazo tatuado con un corazón, me parecía el hombre más interesante de la tierra. Había estado en cada G-8, G-20, con el movimiento de los “Sin tierra” en Brasil, era feminista, veganísimo y cultismo, pintaba, estudiaba fotografía. A mi también, cosas que pasan, porque al final, el era alto y yo bajita, el es rubio y yo tostá, él de una ciudad al lado de Malmo con un sistema de protección social que aquí no podemos ni imaginar y va a ser que al final si tiene que ver el color y la estatura con las cosas del querer.
El caso es que naufragamos por suerte, antes de haber tomado cualquier decisión irreparable porque el amor te hace eterno pero el tedio convierte cualquier eternidad en un castigo. Así, en ese rato fútil en el que me plantee que a lo mejor si, que a lo mejor no, que si su apellido impronunciable le daría tal vez una salida más fácil a la prole imaginada, que si aquello tenia sentido, que si tenía yo instinto de ese, que si el arroz se me pasaba, que si eso no es paella, total que al final sus ojos verdes, verdes como la albahaca y el verde, verde limón, habían perdido el brillo de faca y aquí una, a pesar de ser una taquimeca, afiliada a la checa, tengo una pretensión.

Total, que entre cosas y manías, y los choques culturales, que tu casa, que en la mía… Son muchas complicaciones, Quedé soltera y sin novio, porque tengo mis razones.

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