Lo bello y lo triste

Ayer mi padre me contó por teléfono
que ha talado los dos cedros libaneses que daban a mi ventana.
Este verano Nada y yo ya no podremos subirnos por la noche a fumar a escondidas.
Ayer me enteré de que ha muerto Muhammad al-Magut.
Y Siria se queda huérfana y soltera.
Esta mañana me duché con la ventana abierta y el sol me daba en la cara.
Me he puesto el vestido rojo oyendo a Brel.
Me han llamado de la editorial para otro encargo.
Pero ahora no tengo que leer.
Y ha muerto Muhammad al-Magut.
Y la poesía se queda huérfana y soltera.
Y mi padre ha cortado dos cedros por teléfono para que, este verano,
Nada y yo ya no podamos subirnos por la noche fumar a escondidas.

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